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La importancia del recubrimiento
anticorrosivo.

Corrosión

Corrosión.

El recubrimiento anticorrosivo es una solución sencilla a un problema complicado. Como ya hemos detallado en otros textos, la corrosión es una amenaza sobre la que no tenemos control y puede hacer mucho daño a nuestros equipos, hasta el punto de hacerlos fallar totalmente.


Todo esto se puede prevenir usando un recubrimiento anticorrosivo, que protege al equipo con distintas capas que impiden que los metales vulnerables del equipo hagan reacción con contaminantes ambientales. Al aplicarse por aspersión, la protección anticorrosiva puede aplicarse a equipos nuevos en fábrica o en campo.

 

Ahorro energético

Este recubrimiento permite que la eficiencia del intercambiador de calor sea constante durante la vida del equipo y aumenta la vida útil del gabinete. Esto puede ahorrar a la empresa hasta un 30% en el consumo eléctrico.

Si tienes el sistema en óptimas condiciones el compresor, que es el alma del equipo de calidad del aire, opera a su máxima capacidad cuando se requiere y disminuye su velocidad cuando alcanza la temperatura óptima.


Sin embargo, si el sistema de refrigeración tiene fugas, el refrigerante se escapa. Así, va a estar apenas enfriando, haciendo que el compresor no deje de funcionar. Esto, obviamente, se traduce en un mayor consumo de energía y, a la larga, una drástica disminución de la vida útil del compresor: si tenía que durar cinco años, va a durar dos.


Tres años de garantía

Con buenos cuidados, un recubrimiento anticorrosivo puede durar bastante más de tres años, que es la garantía que se aplica en Customair. Normalmente, damos una bitácora a los clientes en las que detallamos cómo debe realizarse el mantenimiento preventivo.


Como todo equipo que está en el exterior, requiere un mantenimiento, pero en este caso no puede ser más sencillo: lavarlo con agua y jabón neutro. Un jabón alcalino o ácido podría bajarle la resistencia al recubrimiento, o incluso lo podría eliminar, quedando desprotegido. Nosotros recomendamos lavarlo con agua y jabón neutro a través de una hidrolavadora tipo Kärcher o alguna otra marca, dependiendo de las condiciones del sitio. Generalmente, se tiene que lavar cada tres meses y, al año, se puede retocar el recubrimiento: se hace la evaluación y, si se requiere, se hace un retoque en capa.


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Customair.

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